Si una familia gasta cada mes más que sus ingresos, sólo pueden suceder dos hechos: utiliza los ahorros de períodos anteriores o se endeuda, comprometiendo consumos futuros; ninguna de estas situaciones es deseable.
Esta misma situación es aplicable a las finanzas del Estado, con la diferencia que no es dinero de la familia, sino de todos los peruanos. Es frecuente decir el “dinero del Estado”, pero no es así el dinero lo maneja el Estado, pero es de todos los peruanos.
Los ingresos
El déficit fiscal se mide como la diferencia entre los ingresos y los gastos del Estado; los primeros pueden ser tributarios y no tributarios.
Los ingresos tributarios provienen de los impuestos que pueden ser:
- Directos, cuando están en relación directa al ingreso o riqueza de las personas, siendo el más conocido el Impuesto a la Renta, que grava a las personas naturales y empresas, en el primero de ellos, con una denominada tasa progresiva, esto es que, al aumentar el ingreso, aumenta la tasa (porcentaje) que se paga, llegado hasta 30% para los montos más altos. El Impuesto Predial, que se paga a las Municipalidades, está en función a las características y valor del inmueble.
- Indirectos, están en función al consumo de las personas y empresas. El más conocido e importante por la recaudación que representa, es el Impuesto General a las Ventas (IGV), denominado así pero en realidad es un impuesto al valor agregado, porque se paga sobre el valor de la venta, pero se descuenta lo pagado en la compra. Afecta casi todos los bienes, con excepción de los principales alimentos componentes de la canasta familiar. Otro ingreso importante para la caja fiscal es el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC), principalmente a los combustibles, que impacta en las tarifas de transporte de carga y pasajeros.
Uno de los problemas endémicos en el Perú, es el bajo nivel de recaudación, sea por la informalidad reinante en el país o por la evasión de las personas naturales, especialmente profesionales independientes y de empresas, inclusive “formales”.
Con relación a los ingresos no tributarios, están integrados por contribuciones, en teoría a cambio de un servicio, como a EsSalud, empresas públicas y otros similares.
Los egresos
La salida de dinero que administra el Estado, es para tres destinos:
- Gasto Corriente, necesarios para el funcionamiento del aparato estatal, incluyendo los salarios de funcionarios públicos.
- Gasto de Capital, que en la actividad privada se denominaría Inversión, destinado a infraestructura y equipamiento de los diferentes sectores.
- Servicio de la Deuda, para cubrír las obligaciones financieras, tanto internas como externas.
En principio, los egresos del Estado se definen en el Presupuesto Público de cada año, que es preparado y prenotado por el Poder Ejecutivo y enviado al Congreso de la República, antes del 31 de agosto del año anterior, lo que siempre se cumple.
La Constitución del Perú determina que el Congreso no tiene “iniciativa de gasto”, lo que significa que no puede proponer, y menos aprobar, gastos, lo que lamentablemente suele hacer, tanto para Gastos Corrientes como de Capital, lo que afecta seriamente las cuentas fiscales.
Otro problema es la concentración de las decisiones de gasto en Lima, con una situación totalmente centralista. En el Presupuesto 2026, el 64% se maneja en Lima, el 23% en los 25 gobiernos regionales y el 13% corresponde a los más de 1,600 gobiernos locales, entre municipales provinciales y distritales.
Déficit Fiscal
En circunstancias que los ingresos son menores que los gastos que maneja el Estado, se dice que tenemos un déficit fiscal, que es financiado con deuda pública, sea interna o externa, lo que en alguna medida compromete el futuro de todos los peruanos.
Según el Reporte de Inflación del BCR del mes de marzo de este año, el déficit para el 2026 sería de 1.8% del PBI; sin embargo, por las recientes medidas del Congreso, se estima que llegará a 3.1%, confiando en una reducción para el próximo año.
Conclusión
Las decisiones irresponsables del Congreso de la República, han llevado a esta situación de déficit; esperamos que los próximos legisladores, tengan una actuación más sería y profesional.
Mayo 2026